Normalización

Todos estamos habituados a los estándares. Los documentos que utilizamos hoy día tienen un tamaño de papel estándar como A4 y A3. Esto nos permite hacer copias en una fotocopiadora estándar y guardarlas en carpetas de tamaño estándar, etc. Del mismo modo, se puede comprar un tubo de PVC para agua potable en Finlandia que encaja con una válvula de PVC adquirida en Italia porque se ajustan a un estándar europeo, en este caso el EN 1452.
Los estándares se desarrollan a partir de acuerdos voluntarios, de forma abierta y transparente y como resultado del consenso. Por lo general los estándares existen a tres niveles: nacional, europeo e internacional.

Las Directivas europeas establecidas recientemente dictan los denominados "requisitos esenciales" y confían en los estándares europeos para desarrollar métodos de prueba y procedimientos que pueden aplicarse a fin de demostrar que un producto, material o solución técnica cumple los requisitos. En este caso, los estándares europeos se convierten en obligatorios y la estandarización es una ayuda para aplicar las directivas europeas, además de un medio para demostrar que un producto o material, como los plásticos, cumplen las normativas europeas. Las nuevas iniciativas reguladoras de la UE en áreas como la eficiencia energética o la sostenibilidad de los edificios también deben estar respaldadas por estándares. 

Los estándares voluntarios representan un acuerdo entre la industria, los organismos legislativos y los representantes de los consumidores finales; éste el caso, por ejemplo, de los estándares ISO.

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