La revolución de la salud con los plásticos

La atención de salud en 2030 consistirá más en prevenir que en curar las enfermedades para alargar la esperanza de vida, gracias a los avances de la medicina. Las personas que van a nacer en esa fecha podrán vivir hasta 130 años.

Los futurólogos prevén una revolución de la salud en los próximos 25 años, que prolongará de forma espectacular la esperanza de vida. La nueva ciencia de la salud combinará las terapias génicas, los procedimientos con células madre y las nanotecnologías moleculares para evitar enfermedades y alargar sensiblemente la vida, incluso rejuvenecer física y mentalmente.

Los plásticos serán uno de los elementos importantes de esta revolución. Los utilizamos ya frecuentemente para proteger los medicamentos contra la contaminación y la degradación, en sistemas de radiación, jeringas para esterilización térmica, bolsas de sangre y de nutrientes y conductos. Los equipos de electrocardiografía se fabrican ahora en plástico y son más ligeros. El paciente puede llevarlos consigo durante mucho tiempo para registrar información más precisa sobre su estado. Los médicos utilizan cada vez más autómatas de plástico para hacer cirugías más seguras y depósitos de plástico para administrar fármacos dentro del organismo, una solución más eficaz que las formulaciones habituales porque permite mantener los medicamentos anticancerosos durante más tiempo en el plasma sanguíneo. Los plásticos son igualmente esenciales en las prótesis modernas, con sus ventajas de confort, mayor movilidad y aspecto más natural.

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